Con un vestido de blanco lino y el pelo al viento, paseaba por la desierta playa.
Pensando en su platónico romance, soñaba en soledad, con los ojos abiertos, reía nerviosa, tratando de encontrar alivio a su intensa inquietud…
La brisa del mar dejaba una huella fresca en sus mejillas, mientras recobraba el aliento, producido por la ansiedad reflejada en su rostro, de no querer hablar primero…
