El 17 de enero, fiesta de San Antonio Abad, patrón de los animales, «San Antonio del Porquet» en la isla de MALLORCA, es como lo ha llamado tradicionalmente la gente payesa porque siempre iba acompañado de un cerdito.
La víspera, en los pueblos de la isla excepto PALMA, se encienden hogueras repartidas por las calles para dar paso al solsticio de invierno. La velada es una fiesta mágica del calendario mallorquín que entronca con los antiguos ritos de fertilidad.
La gente cena en la calle sobrasada a la brasa y comidas tradicionales regadas con buen vino.
El origen de estas fiestas es el fuego y los demonios que van paseando de hoguera en hoguera bailando alrededor del fuego, mientras la gente recita poemas recordando las tentaciones que el Santo sufrió en el desierto.
Un culto atávico que escenifica la eterna lucha del bien y el mal.
La imaginación popular atribuye al demonio una forma corpórea de macho cabrío (EL DIMONI GROSS) el más maligno, seguido por una corte de 18 demonios traviesos con rituales y máscaras únicas en cada municipio…
Las calles se llenan de fuego, humo, música… Los gigantes y los demonios salen a la calle ante la sorpresa y el temor de los más pequeños.
En LA ALCUDIA mientras el santo reparte golosinas, los demonios reparten escobazos al público asistente, sin distinción de edad.
A partir de aquí las carreras en masa durante horas se suceden por el centro histórico del pueblo.
En las localidades de LA POBLA, MANACOR o ARTÁ el día 17 los desfiles de carrozas representan escenas del mundo rural mallorquín y se bendice a los animales domésticos, donde los demonios son parte esencial de la fiesta…
Jierro
