Carlos V

CARLOS V (1500-1558) CARLOS I de España y V de Alemania, fue el hombre más poderoso de la época en todo el mundo.

En 1520, una serie de alianzas dinásticas y fallecimientos prematuros convirtió a un joven de 20 años en el monarca más poderoso de EUROPA. Nieto de los REYES CATÓLICOS de los que había heredado las coronas de CASTILLA y ARAGÓN, con sus respectivas posesiones en AMÉRICA y en el MEDITERRÁNEO.

Hijo de JUANA de CASTILLA y FELIPE EL HERMOSO fue coronado en ESPAÑA en 1516.
De su abuelo MAXIMILIANO recibió los dominios de LOS HABSBURGO en AUSTRIA, príncipe de LOS PAÍSES BAJOS, y titular del SACRO IMPERIO ROMANO GERMÁNICO, gobernó un crisol de fronteras tan heterogéneo, que sus frentes lo mantuvieron ocupado hasta el fin de sus días…

Repartió el peso de su herencia, dejando el gobierno Imperial a su hermano, el rey FERNANDO DE HABSBURGO y la corona de ESPAÑA Y LAS INDIAS a su hijo FELIPE II.
El 25 de octubre de 1555 CARLOS V renunció y entregó a su secretario los documentos de renuncia y abdicación.

Después de esto, en agosto de 1556, emprendió la marcha desde BRUSELAS. Su viaje no fue apresurado. Duró 205 días, de los cuales 50 fueron de travesía haciendo parada en GANTE, su ciudad natal, y atravesando luego EL CANAL DE LA MANCHA.

El 28 de septiembre arribó a las costas de LAREDO, pero aún le quedaba un largo viaje por tierra antes de llegar a YUSTE el 3 de febrero de 1557.

Así el GRAN CARLOS V, el orgulloso y temido emperador, vio acercarse el día de su muerte y decidió retirarse para siempre en la cacereña comarca de LA VERA, alejada de las grandes ciudades y con pueblos de aromas rurales, cuyos encantos han sabido preservarse hasta nuestros días.

Entregado a la contemplación y degustando hasta el exceso los manjares y bebidas más apetecibles, para disgusto de sus médicos; recibiendo casi a diario la visita de su hijo JEROMÍN (JUAN DE AUSTRIA), a quien reconoció en su testamento como nacido de su relación con Bárbara Blomberg tras morir su esposa.

Como guerrero viejo que era, se retiró oficialmente para morir, aunque continuó aconsejando y ayudando a su hijo.

Cuando terminó la obra del MONASTERIO DE EL ESCORIAL, su hijo FELIPE II mandó trasladar allí los restos mortales del emperador, donde reposan en la actualidad. Pero el recuerdo de sus últimos días se quedó entre los muros de YUSTE…

Jierro


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