La moderna cría de animales para su matanza, en la que su vida termina prácticamente el día de su nacimiento es en todas partes la misma escena. Medio desmayados, entumecidos por el largo viaje son sacados sin contemplaciones de los camiones que lo transportan. Son marcados, numerados y en poco tiempo vendidos, el resumen del destino de millones de terneros en EUROPA.
Orientado hacia la producción de la máxima cantidad de carne, lo más barato y aceptable posible, se convierte al animal en un producto de consumo, sin querer reconocer que a pesar de su silencio es un ser viviente sensible, capaz de sufrir si atentamos contra sus necesidades biológicas, sus naturales hábitos alimenticios y su espacio vital…
¿Cómo podemos exigir que los animales dispongan de determinados derechos, si en la mayoría de los países del mundo no se respetan ni siquiera los derechos humanos?
Parece ser que lo único respetable es sacar el máximo provecho económico posible sin la mínima consideración por los sufrimientos de los animales ni por la salud de los consumidores.
Los jóvenes animales son alimentados 3 o 4 meses exclusivamente con una mezcla de agua y leche en polvo.
Posteriormente se les suministran piensos ricos en proteínas a los que se les suele añadir antibióticos, hormonas y medicamentos para que el crecimiento y engorde sean lo más rápido posible, en lugar de la paja o el heno naturales en su alimentación.
Cuando los terneros alcanzan los 200 kilos. Significa que están listos para la matanza. Un golpe o disparo con un aparato especial en la frente pone fin a su desgraciada vida…
Por otra parte los pollos y gallinas, aves que necesitan moverse con naturalidad (andar, escarbar, picotear), las gallinas muestran una conducta en la búsqueda de un protegido, tranquilo y oscuro lugar donde poner los huevos.
Los pollos poseen, por su parte, una marcada relación social, precisando la presencia en sus cercanías de congéneres, entre los que existe un notable rango social.
El famoso investigador y PREMIO NOBEL Konrad Lorrenz decía que del enjaulamiento en batería a que son sometidos los pollos nace un innegable embotamiento del sentir humano, un embrutecimiento que se apodera de quienes destinan su trabajo a la cría de pollos y producción de huevos.
Es uno de los capítulos más oscuros de nuestra sociedad consumista…
Jierro
