Por el puerto de Aguadulce

Por el puerto de Aguadulce

Pasea el loco del pueblo
por el Puerto de Aguadulce,
asombrado y atento,
a los negros cormoranes,
enfilados en el espigón,
que ahítos secan su cuerpo.

Mientras las gaviotas chillan
bañadas por suaves olas,
en los pliegues arrugados al sol,
de la arena, buscan sustento.

Y allá se yergue el Cabo de Gata,
en la claridad del día,
a donde los ojos la punta alcanza,
del mar eterno compañero,
con su faro implacable que asoma,
el reflejo de sus luces en la sombra,
con el murmullo de la noche o la aurora,
cuando pateras y náufragos a la deriva,
encuentran la guía salvadora…

Jierro


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