La mayor parte de la gente cree que nos besamos para sentirnos bien o manifestar deseo o cariño, y en parte es verdad. De hecho, es un comportamiento muy raro en el mundo animal. La mayoría de especies carecen de labios, aunque algunas se lamen o se frotan la nariz y la cara, especialmente los mamíferos y ciertas aves como los pingüinos.
Para los perros y lobos este contacto surge durante la maternidad. Las madres suelen dar lengüetazos a sus cachorros. Solo los chimpancés y los bonobos besan de una manera equiparable a la nuestra. También recurren a ellos para reconciliarse después de una pelea o sellan vínculos con otros miembros. Y otras veces por placer, como nosotros.
Como posible origen de este comportamiento las madres de algunas tribus humanas a veces mastican los alimentos y los transmiten así a los bebés que aún no tienen dientes. Probablemente nuestros ancestros hicieron lo mismo, pues no existían biberones ni potitos…
«Los amantes de Pompeya» dos personas petrificadas por la erupción del monte Vesubio en el año 79 d. C. se abrazan dándose una última muestra de cariño ante las puertas de la muerte. Y este gesto es una de las acciones más icónicas que tenemos en nuestra sociedad para expresar afecto o cariño.
Existen una gran cantidad de variantes; besos de cariño, de amor pasional, de película, esquimal, de saludo, de cuento, de la mafia… El largo beso de las abuelas…
«Los amantes de Hasanlu» de hace 2.800 años, fue un beso secreto hasta que el joven arqueólogo estadounidense Robert Dyron los encontró en Irán.
Un beso que es recordado como el fin de la II Guerra Mundial es el del 14 de agosto de 1945 cuando el marino George Mendoza besó impulsivamente a la enfermera Greta Zimmer en Times Square en Nueva York…
El Día Internacional del Beso se celebra cada 13 de abril, como homenaje al beso de más larga duración que se ha registrado en la historia que tuvo lugar en Tailandia para conmemorar el Día de San Valentín.
Una obra maestra «El beso de Gustavo Klimt» está considerada como uno de los cuadros más famosos de Austria.
Uno de los besos más famosos de la historia de la humanidad que no tiene nada que ver con el amor «El Beso de Judas», un acto de traición por el que Judas identificó a Jesús en el Huerto de Getsemaní ante los invasores romanos.
No podemos vivir sin los besos…
Jierro
