Huir para aplacar la inquietud

Huir para aplacar la inquietud

Cuando urge la necesidad, montamos de buen grado en un automóvil, aunque asistimos, indiferentes o tolerantes, a un cambio del hábito civilizado donde la vieja y tranquila cualidad civil del vino y del caballo ha sido sustituida por la cualidad civil del alcohol y del motor.

Los antiguos cafés y las cantinas donde nos sentábamos largas horas conversando, decaen o desaparecen, incluso en los pueblecitos, no atraen más que a personas jubiladas y comienzan a quedar desiertos.

El vino, el buen vino es una bebida demasiado anticuada y vulgar. Cada vez son más raros los rostros joviales y risueños que se alegran con el puro líquido de la vid.

Aumenta, sin embargo, los cócteles cotidianos, los dudosos alcoholes de los licores que envenenan e intoxican lentamente…

El tiempo ya no se disfruta es algo que se consume o que sirve para consumir.
¿A dónde han ido a parar los caballos, el más noble amigo del hombre?

Hace 50 años se oía en los pueblos rebuznar a los burros, y en las ciudades el brioso pataleo de los coches conducidos por bravos cuadrúpedos. Pero hoy, cueste lo que cueste, se prefiere el motor metálico y el cruel frenesí de la velocidad, que invaden, metiendo ruido, en las calles de las ciudades y los campos.

Sabemos también que muchos de estos velocistas motorizados corren para dejar un lugar donde se aburren y para alcanzar rápidamente otro sitio donde se aburrirán todavía más…

Sí las cosas siguen adelante de este modo y continúa la multiplicación progresiva de los medios mecánicos, el embotellamiento de los coches en todas las calles, transformarán el automóvil en el más lento e incómodo medio para ir de un sitio a otro; y, quizá la sublevación de los peatones, cansados de su poder de invasión… Con el correr del tiempo, como ya se ha hecho en otras ciudades, será necesario rehacer de arriba abajo, las ciudades y todas las calles, o limitar y vedar la circulación en algunos lugares…

Pero los «tiempos» no son, sino los hombres con sus pasiones e intereses los que hacen y configuran las épocas, los que cambian muchas veces hacia peor…

Algunas personas sienten hoy más que nunca la necesidad de huir, de huir casa vez más veloz y locamente…

Beber alcohol y huir con los coches es para muchos la vida de hoy. El hombre de los bares y de los medios mecánicos que huye para aplacar la inquietud interior o llenar su vacío existencial es un ejemplo de la tremenda crisis que amenaza a la especie humana…

Jierro


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