La primavera abrió grietas,
allá donde la lluvia no quiso,
regar la tierra reseca.
Abril se marcha hacia mayo,
sin agua secaron sus flores,
en las tardes de esplendores estivales,
donde blancas pelusas de vilano,
flotan en la haza del valle.
Al polen ligero de olivo,
el aire lo arrastra con fuerza,
en la tierra abierta, la semilla,
deja una indeleble estela,
y en su abandono amarillento,
el ancho surco reverbera,
como jarapas sobre los alcores.
¡Ha huido la primavera!
llamada: abril sin amores…
Jierro
