La soledad inmensa del abismo
es la muerte, cuando al llegar,
acaba en ese momento convertida,
en escrito terminado, punto final…
El alma para siempre ha partido
y cruza desolada campos secos,
a su ángel guardián en el vacío,
imploran y repiten los ecos:
descanso al espíritu que no ha muerto…
Jierro
