La rana al borde del estanque,
llama cantando a la lluvia,
croa y croa sin parar,
y el viejo sapo en su escondite,
busca frescura en la umbría,
saltando en la madrugá.
Pasé la noche en vela,
muy tardío llegó el alba,
y en el patio al recibirte,
me acariciaste la cara.
¡Bienvenida seas lluvia!
de forma suave riegas,
árboles y campos sedientos,
las flores tardas y yerbas.
¡Lluvia seas bienvenida!
Alimenta los veneros,
haz crecer a los arroyos,
tú, que nos traes la vida…
Jierro
