Teñir e hilar

Teñir e hilar

No todo el mundo sabe que la humilde cebolla ha servido también para teñir de un bellísimo color amarillo-anaranjado.

Teñir… se puede teñir con una infinidad de cosas que diariamente pasan por nuestras manos: café, cúrcuma, té, remolacha, hojas de muchas hortalizas, pétalos de miles de flores…

El caso de «La Rubia» una planta que han dejado de cultivar nos haría recobrar la capacidad de asombro al experimentar el color que nos revela. ¡Qué grande y misteriosa la Naturaleza!

Cada pueblo ha usado los colores que podía extraer de las plantas, animales y tierras fácilmente recolectables en su zona, y ha teñido las fibras naturales.

Los colores de los chinos eran azules y verdes y sus telas preferentemente de seda. Los colores de los egipcios eran rojos y turquesas, y sus paños preferentemente de lino. Los mayas y aztecas empleaban la lana, la cual resaltaban con marrones y negros, mientras que los fenicios, quizás los más famosos tintoreros de la cuenca mediterránea, empleaban el púrpura que extraían de un molusco gasterópodo marino «Murex Brandaris». Las prendas de este color formaban parte del traje de emperadores, reyes y cardenales.

Con el descubrimiento de los colorantes químicos, estos conocimientos han sido olvidados. Los colores químicos son un espejismo, una falsa imitación del color…

Se cuenta que el rojo de «La Rubia», si es visto por un toro en la arena, puede desmayarlo del susto. No cabe duda de que, en relación a los tintes naturales, los tintes químico ofrecen muchas ventajas: la más grande es que son indestructibles.

¡Qué grato sería aprender a hilar con huso! Y si después aprendiéramos a teñir nuestras madejas hiladas por nosotros, ¡cuántos errores podríamos evitar!

Quizá incluso los que han de hacer de políticos tendrían que aprender a hilar y dedicar a este arte que sana un buen rato cada día (artesanía) antes de pasar a deliberar las importantes decisiones de cómo gobernar el mundo…

GHANDI dedicaba largos ratos a hilar y tendría que ser un buen ejemplo para los estadistas que así desarrollarían una forma más correcta de hilar los pensamientos: andar hilando, hilar fino, hilar derecho…

Jierro


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