Aditivos alimenticios

Aditivos alimenticios

Existe una constante invitación a imitar al avestruz que, cuando tiene miedo, esconde rápidamente la cabeza.

Las cosas que no van bien en nuestro mundo, cuando se nos repite una y otra vez que algunos problemas no tienen solución, quisiéramos dejar de hablar de ello.

Más la realidad es otra. Y el lado sombrío de la vida no puede quedar relegado, no puede ser «alegremente» olvidado. Debemos intentar mejorar lo que esté en la medida de nuestras posibilidades. Todo aquello que realmente sea inevitable no dejará de suceder, pese a nuestras quejas.

La cuestión de la contaminación de los alimentos mediante aditivos que se añaden para «mejorar» su apariencia, sabor, consistencia o conservación… la separación entre aditivos y contaminantes no es clara.

Muchos contaminantes tomados hoy como tales, nacieron como aditivos con la finalidad de evitar defectos o enfermedades como el flúor o los fluoruros que su empleo en las ciudades de todo el mundo al mezclarlo con el agua servía para prevenir enfermedades dentales, hasta que el Premio Nobel Dr. MARTIN y el profesor DOUGLAS BALLOK, demostraron que las caries no eran debidas a la falta de flúor en el agua, y que eran muchas las personas sensibles o alérgicas al flúor y que puede producir endurecimiento de las arterias y enfermedades cardíacas.

Son varios miles los aditivos empleados en los alimentos, en la actualidad el empleo de estas sustancias va en aumento, y son muchos los productos de nueva creación…

Diariamente podemos llegar a absorber en los alimentos más de 3000 alimentos distintos. Sólo el pan embolsado contiene unos 96 aditivos diferentes. Algunos pueden dar sabor a carnes o verduras, o en bebidas producir distintos aromas artificiales ¡incluso zumos de fruta sin fruta!

La salud del hombre está directamente amenazada por esta degradación de los alimentos. Sin embargo, salvo en casos de intoxicación flagrante, los efectos se manifiestan a largo plazo y sus efectos no aparecen hasta pasado varios años e incluso en la generación siguiente.

Debido a la mecánica del proceso y a la propia avidez del sistema de producción, el problema va agudizándose hasta extremos que pueden llegar a ser irreversibles…

Jierro


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