Las alegrías y las penas son gemelas,
en la noche morada y verde,
donde náufragos se salvan,
donde náufragos fallecen.
Entre tanto amedrentamiento,
con voz lenta y débil llama,
prendida en un chaleco de salvamento,
una niña morena adolescente.
Se escuchan sus palabra en el silencio,
mecida por las olas poco a poco,
después de la tormenta, en el inmenso,
cielo de nubes revueltas y luna ausente,
una canción de cuna y de lamento.
Una fuerte y tibia mano se acerca,
y parece que nunca llega a retenerle,
implorando ayuda a las sirenas,
pudo alcanzar su rizado pelo…
Delante está la playa llena de gente,
metidos en el agua ofreciendo:
cariño, mantas y bebidas cálidas,
la otra orilla para empezar de nuevo…
Jierro
