Los rayos cálidos del sol de junio,
llegan con el verano sediento,
y sedientos de estar juntos,
sentados en sillas de eneas al fresco,
la gente charla en el crepúsculo,
por los zaguanes y terrazas del pueblo,
de cosas conocidas y misterios.
¡Qué diario placer el del encuentro!
En las largas tardes de estío
donde parece que se detiene el tiempo,
la noche con luna creciente entra,
dueña de los secretos escondidos,
en el cielo preñado de estrellas,
dando la bienvenida al solsticio.
Huele a pan calentito y pimientos asados,
sardinas en espetos y moragas…
la víspera de San Juan «La Verbena»,
donde queman Judas en la playa,
saltan candelas en la arena,
se arroja agua en las callejas…
Noche que aún en nuestros días,
recoge el encanto, la magia,
de siglos, milenios y sigue viva…
Jierro
