Miles de años antes de nuestra existencia, parece ser que los chinos, crearon el abanico. Uno de los primeros ventiladores semi-mecánicos ya se usaban 500 años a.C. en la India y Medio Oriente.
El «PUNKAH», era un ventilador que se colgaba del techo, cubierto por un marco de tela, que funcionaba cuando los sirvientes tiraban de unas cuerdas que permitían mover el ventilador.
Uno de los primeros ventiladores mecánicos (1832) construido por Omar-Rajeen. El aparato usaba grandes aspas metálicas o de madera y estaba pensado para la industria. Las hojas eran impulsadas inicialmente con ruedas hidráulicas y se usaban en minas de carbón y fábricas.
Los ventiladores eléctricos empezaron a aparecer por un aprendiz de EDISON en 1886. Fue el estadounidense Schuyle Skaats Wheeler. En las primeras décadas de 1900 los ventiladores estaban hechos con aspas de lata dentro de una caja de lata. Sin embargo, la reja contenedora tenía espacios bastantes grandes, y los niños que jugaban con el aparato se herían los dedos.
Después en 1920. Los avances producidos en el trabajo del acero permitieron producir en masa ventiladores de distintas formas, bajando los precios y mejorando la seguridad.
La mayoría actualmente son eléctricos, aunque también existen hidráulicos, con motores de combustión o de energía solar.
En la actualidad, un ventilador de techo es una opción más barata y eficiente desde el punto de vista energético que los aires acondicionados portátiles, ni hacen ruido que moleste a los vecinos.
En el caso de los antiguos egipcios utilizaban abanicos de gran tamaño construidos con un palo largo rematado con plumas de colores y que eran manejados por sirvientes.
En todas las épocas para soportar las temperaturas en cualquier lugar se ha recurrido al abanico, que ha acompañado a la mujer a lo largo de los siglos, convirtiéndose en un complemento imprescindible de la moda femenina. Además de servir como un sofisticado instrumento de comunicación…
Jierro
