«El tío Chirivitas mató a su mujer, la hizo pedacitos y la echó a la sartén… La gente que pasaba, olía a carne frita y decían: Esa es la mujer del tío Chirivitas, Chirivitas, Chirivitas…»
Hace ya medio siglo, se jugaba a la rueda, a los corros y se cantaba esa canción, sin que nadie,cuestionara nada… En el día de hoy, está prohibida legalmente y moralmente.
El nacer mujer, traía reata, lastre, sello… No podíamos elegir, nuestro destino estaba hecho a medida de lo que los hombres creyeran conveniente que podíamos hacer…
La esposa era propiedad del esposo y, como tal, nadie le cuestionaba a él, si tenía razón o no; en algunas de las decisiones familiares el lema era: «HE DICHO» y esto iba a misa…
Con el transcurrir del tiempo, habría que decir, que somos iguales, que hemos avanzado; pero, sin embargo, no es así, cada día muere alguna mujer, por falta a veces de comunicación en la pareja, por dependencia económica,o por creer la parte masculina que somos de su propiedad.
Llamo al entendimiento, «SOMOS IGUALES», aunque nuestro cuerpo sea distinto y tenemos que caminar juntos y mirando en la misma dirección…
Si es así, conseguiremos una sociedad más justa….
Jierro
