Las bolitas de papelillos de colores,
van rodando por aceras y recovecos,
los chiquillos hacen colas en carricoches,
aprovechan el último día de festejos.
Toda la plaza en un concierto engalanado,
con un coro bullanguero, prisionero,
por las manos y las risas contagiosas,
giran, cantan, bailan, enferiados,
recargados los vestidos estampados,
de cervezas, tinto de verano, gaseosas…
Brilla la noche bajo la luna,
con cohetes y de fuegos coloridos,
el sueño de todos, ilusiones mágicas,
colgadas en jirones que dibujan,
cristales transparentes o translúcidas
figuras que relucen en el cielo,
deslumbrando en un vals melodioso,
que enciende, ilumina y atrapa
de forma hipnótica a los vecinos…
Jierro
