Pensar en positivo

Pensar en positivo

Aprender a sentir y pensar en positivo es una fuerza que nos ayuda a conquistar metas, a resistir la desgracia, a relacionarnos con los demás.

Los seres humanos sentimos una irresistible necesidad de explicar las cosas que nos pasan, seleccionamos los argumentos que mejor respaldan nuestras creencias y conductas, con el fin de evitar los sentimientos desagradables que nos producen las contradicciones.

Por ejemplo: se puede vivir más joven de lo que somos. Es una especie de traición desorientadora de nuestra verdad interna cuando nos miramos en el espejo. Y si nos sentimos invencibles es que en realidad lo somos. Seguro que conocemos a personas muy jóvenes que parecen y se sienten viejas y otras muy mayores que aparentan 20 o 30 años menos, y no solo físicamente, pueden ser psicológica o biológicamente más jóvenes…

Ahora la tecnología moderna está revelando nueva información sobre los fundamentos del envejecimiento. El estrés crónico, los pensamientos negativos, las relaciones tensas o los lugares peligrosos afectan negativamente a la longevidad. Sin embargo la meditación, la calidad del sueño, el ejercicio y la alimentación mediterránea ayudan a alargar la vida.

Las personas de temperamento optimista superan mejor las adversidades que las pesimistas, el peor veneno del optimismo es la depresión.

A pesar de los avatares de la vida, las opiniones positivas o negativas que se forman las personas de si mismas y de las cosas del entorno tienden a mantenerse firmes a partir de los 15 o 16 años, dando el propio significado a las cosas y a los sucesos que les afectan.

Las personas no sólo nos protegemos de los desengaños y las secuelas que nos deja el dolor, sacando fuerzas, sino que también intentamos racionalmente conservar vivo el entusiasmo y la Esperanza.

HELEN KELLER dijo: «Ningún pesimista ha descubierto el secreto de las estrellas, ni ha navegado por mares desconocidos, ni ha abierto la puerta una puerta al espíritu humano»…

Jierro


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