La granadina VERÓNICA SOTO SÁNCHEZ que empezó a los 16 años haciendo graffitis, se ha ganado a pulso un nombre propio en el mundo del arte urbano. Tras este apodo siempre con el aerosol en la mano se encuentra una mujer con pasión por el graffiti. Los retratos son su sello de identidad. Las ilustraciones en la pared no dejan indiferentes a nadie…
«NO PINTAS MAL PARA SER MUJER»
El fenómeno graffiti en nuestro país no es ajeno a las dinámicas sociales de desigualdad que hay que derribar. Mujeres con nombre propio que con fuerza superaron todos los obstáculos para hacerse un hueco en este mundo antes dominado por los hombres: PEGGY, SKAPIN, SWEET, TERRA o KORAK son los nombres de algunas de las pioneras del mundo del graffiti en España. Fueron pocas y de ellas casi no hay información.
A pesar de los obstáculos, «LA TONTA EL BOTE» impacta su sello en las paredes del barrio Malasaña en Madrid o Gracia en Barcelona, entre otros muchos. Sus graffitis tienen vida propia, susurran o gritan mensajes a quien los mira…
Las graffiteras encuentran todavía más dificultades y parece un tema tabú. El graffiti puede despertar conciencias, lo que más ha influido en su trabajo ha sido el entorno y las circunstancias y personas más cercanas. «Todos estamos conectados y vivimos en el mismo mundo».
Lo que se expresa el los graffitis son emociones cotidianas con las que cualquiera puede identificarse, el arte siempre ha ido de la mano del tiempo en el que se vive.
VERÓNICA SOTO SÁNCHEZ, «LA TONTA EL BOTE», no es ni más ni menos, una granadina con visión propia del mundo que le rodea… una profesional con talento que aporta valor añadido e inspira a las generaciones futuras…
Jierro