Lisboa y el tranvía 28

Lisboa y el tranvía 28

LISBOA, la ciudad de los tranvías, donde el tiempo se detiene para disfrutar de lo importante de la vida, el café, el fado, la poesía de PESSOA y los atardeceres cerca del TAJO, su puerta principal…

El tranvía de LISBOA apareció el 31 de agosto de 1901, anteriormente sólo existían los elevadores. EL TRANVÍA 28 es una de las atracciones más famosas de LISBOA, es un tranvía de transporte público y algo más, es una inmersión en el pasado y un itinerario por los rincones ocultos de la ciudad por el precio de un billete de autobús.

Los llamativos vagones amarillos y blancos del TRANVÍA 28 se han convertido en un símbolo de la capital lusitana, algunos son originarios de principios del siglo XX y siguen todavía en circulación, los paneles de madera pulida y los acabados cromados proporcionan un encanto de pieza de anticuario incluso a los vagones más nuevos.

Un paseo en el TRANVÍA 28 es inolvidable, desde él disfrutaremos de las impresionantes vistas al Océano donde desemboca el río TAJO, el mosaico de los techos de ALFAMA, las elegantes plazas de azulejos, las ventanas y puertas de hierro forjado, y además como si de la montaña rusa se tratara, nos agarramos al asiento en las empinadísimas subidas y bajadas sobre las que trepan los chirriantes vagones o cuando al pasar por algunas calles tan estrechas creemos chocar contra los muros de las casas.

El recorrido del tranvía pasa por los barrios históricos de LISBOA como BAIXA, ALFAMA, BAIRRO ALTO y GRAÇA. El viaje completo dura unos 40 minutos y es utilizado por los lisboetas para su transporte diario.

LISBOA cuando la descubres es una de las ciudades europeas que reúne las cualidades de otras muchas, como la mezcla cosmopolita de BERLÍN, las 7 colinas de ROMA, el puente colgante en el Golden Gate de SAN FRANCISCO…

LISBOA alberga templos de todas las épocas y estilos arquitectónicos, algunas iglesias que sobrevivieron tras el terremoto de 1755 y que tienen en común la espiritualidad, el arte y la cultura lusa. El típico pavimento empedrado, sus estrechas calles y la ropa tendida en casas pintadas de colores, cantidad de mercados… son el sello de la esencia de LISBOA.

Si nos bajamos del TRANVÍA 28 y nos montamos en el elevador de SANTA JUSTA el más conocido de la ciudad por ser un elevador histórico y Monumento Nacional, en este icónico elevador veremos la unión del barrio de la BAIXA con el de CHIADO y el barrio ALTO. Tiene una altura de 45 metros y un mirador con preciosas vistas.

LISBOA, la ciudad de la luz, caminar por ella es siempre agradable, aunque para disfrutar de tanta belleza tendremos que utilizar sus trenes y tranvías… te invadirá la SAUDADE haciendo el recorrido al escuchar un FADO, su música tradicional, al contemplar sus fachadas desconchadas, sus paredes de azulejos, sus calles de viejos adoquines…

Jierro


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