En la vida diaria actual se vive en constante angustia, absorbidos por pequeños asuntos personales cotidianos. En cada ciudadano se ve a un competidor y no a otro ser angustiado por los mismos problemas.
Para algunas personas sus pequeños problemas, para ellos son grandes, y lo que es más común, por encima del vecino.
Estas personas encerradas en sí mismas luchan, trabajan y crean para sí, lo subordinan todo a su egocentrismo, incluso la salud, de la cual solo se acuerdan cuando enferman, cuando sienten dolores o se sienten incapacitadas para el trabajo…
Estas personas viven rodeadas de todos los adelantos y comodidades creados por la civilización tecnológica, en realidad viven en el más pequeño de los mundos, de espaldas a la sociedad y a la Naturaleza…
Nunca se plantearon esta cuestión por la falta de tiempo para atender al círculo del mundillo que le angustia y esclaviza.
Encerrados en fábricas, oficinas, talleres, tiendas; en sus horas de ocio, encerrados en cines, teatros, casinos, bares, cafés; viajando encerrados en trenes, autos, aviones…
En casa, encerradas también, pendientes del teléfono y con los nervios tensos esperando la llamada que rompa su rutina o escuchando las noticias, están viviendo una CIVILIZACIÓN DE PAPEL, destinada a desaparecer lo mismo que otras civilizaciones prehistóricas e históricas en la antigüedad.
Esas personas sin objetivos, sin ilusiones, hundiéndose poquito a poco en la oscuridad de su interior… por torpeza del olvido de ideales y la visión fuera de sus círculos que creen que su vida es la real.
¡Tengamos cuidado! Vale la pena vivir más en contacto con los demás y con la Naturaleza, sin olvidar que el mundo es duro, pero hay que vivir la vida…
Jierro
