Como nubes de algodón, mis cabellos,
el tiempo vuela, pero escucho el canto,
es aquí en mi interior, suspiros nuevos
y en mi cuerpo se producen quebrantos.
Corre, corre el tiempo y ya pasamos;
sin embargo, nuestra alma no lo sabe:
nueva, hermosa, joven, no se aflige.
Inexperta, se ilusiona y soñamos.
Mas antaño, mi pelo, fue trigueño
y bailaba con el viento en verano,
no saber de aflicción, era mi empeño.
Los minutos eran interminables;
disfrutaba momentos halagüeños,
juntos, cuerpo y alma, inalcanzables…
Jierro
