Junto con el vino moscatel y las pasas, en los pueblos blancos de cal de MÁLAGA, el 28 de diciembre se celebra el «DÍA DE LOS VERDIALES». La fiesta es una manifestación viva de música, voz y baile popular anclada en las más ancestrales raíces de un arte milenario en la cultura mediterránea. Participa de arcaicos rituales como la celebración del solsticio de invierno que emana de culltos dionisíacos y saturnalicios de la época clásica.
Las pandas de «TONTOS» salen de Pascuas o de Rifa… En esos días lucen los típicos y llamativos sombreros de lazos, flores y espejos, vinculados a las antiguas «FIESTAS DE LOCOS» que se prodigaron en las catedrales de toda Europa, durante la Edad Media hasta su prohibición.
LA FIESTA DE VERDIALES es una reliquia viva del más remoto folklore europeo centrado en el Mediterráneo, una joya que en los montes de Málaga se ha sabido conservar y mantener de padres a hijos de un modo casi milagroso. Ello obliga a su conservación, mantenimiento y difusión en todas sus facetas y riquezas, no solo desde el punto de vista del turismo cultural, sino para un mejor conocimiento de los fundamentos más profundos de la cultura europea. Su origen musical es muy antiguo y anterior al flamenco, permaneciendo formas arcaicas y moriscas en el VERDIAL…
La agrupación donde aparece la figura de «ALCALDE» cuya función es dirigir y representar a la «PANDA» formada por unas 10 personas escalonados en el toque, cante y bailes.
Las celebraciones más importantes coinciden con el solsticio de invierno y el solsticio de verano con tres estilos distintos que se ubican en distintas zonas de la provincia de Málaga: estilo Montes, Almogía y Comares. Los instrumentos en general son: el violín, la guitarra, los panderos y los platillos. Son alegres y bailados con castañuelas adornadas con largas cintas de diferentes colores.
Recoge en su legado lo mágico y lo primitivo, lo pagano y lo religioso, lo alegre y espiritual de una cultura mediterránea y europea…
Jierro
