El poeta portugués FERNANDO PESSOA, nacido en LISBOA (1888-1935), observaba el trajín de los veleros en el río Tajo desde su mesa habitual en el café «do Arcada do Martinho» en la Plaza del Comercio de LISBOA (1934), escenario de los acontecimientos más importantes de su historia. Esta plaza es el mejor punto de partida para recorrer la BAIXA, cuyas rectas calles conducen hasta la plaza del ROSSIO.
FERNANDO PESSOA fue uno de los poetas más brillantes e importantes de la literatura mundial y, en particular, de la lengua portuguesa. Vivió parte de su juventud en SUDÁFRICA, donde recibió una educación británica que le permitió ganarse la vida como traductor.
Su vida y su obra están ligadas a la ciudad de LISBOA. Parte de su obra está escrita por HETERÓNIMOS creados por él: ALBERTO CAREIRO, ÁLVARO DE CAMPOS y RICARDO REIS son nombres o identidades falsas que el autor vuelve verdaderas a través de sus manifestaciones artísticas. Su obra principal en prosa es el «Libro del desasosiego».
Tuvo tres vicios en vida: el aguardiente, cuatro cajetillas de tabaco diarias y vestir los trajes del mejor sastre de la ciudad. Desdeñó el dinero, odió la fama y se dedicó por entero al arte…
En su poesía, el genio, que fue muchos, se desplegó en más de un centenar de seudónimos, gran parte de su obra sólo se conoció después de su muerte. «DAME LAS GAFAS» murmuró FERNANDO PESSOA. Éstas fueron las últimas palabras del poeta y estas gafas están expuestas en «A BRASILEIRA DO CHIADO». Con ellas escribió la obra «MENSAGEM», un libro de poemas que es un tesoro literario donde retrata el pasado glorioso de PORTUGAL en la época de los descubrimientos creyendo que sus palabras traería a la nación el esplendor de antaño.
La revista ORFEU fue un artículo de vanguardia de la literatura que conmocionó a PORTUGAL en ese momento e inspiró nuevas formas literarias y movimientos artísticos. PESSOA nos ha dejado una obra póstuma y un baúl de inéditos que parece inagotable…
Jierro