Situada en el extremo occidental de la provincia, la Alpujarra Almeriense en el fértil valle del río Andarax que discurre entre la Sierra de Gador y Sierra Nevada, en este espectacular paisaje de montañas a más de 2000 metros sobre el nivel del mar, contrasta con la imagen de los desiertos de Almería y los interminables paisajes de plástico.
Entre 1568 y 1571 tuvo lugar la «Rebelión de las Alpujarras» en la que la población morisca se alza contra la Pragmática Sanción que limitaba las libertades religiosas y culturales de la población. Don Juan de Austria logró sofocar la revuelta y se estima que unos 80.000 musulmanes que sobrevivieron fueron dispersados hacia las dos Castillas y Andalucía. Para suplir el despoblamiento, ya en tiempo de Felipe II, se fomentó el asentamiento de campesinos procedentes de otros territorios castellanos, leoneses y gallegos…
23 municipios legados de comunidades musulmanas tras la reconquista de GRANADA por los Reyes Católicos se conservan con casas construidas con materiales autóctonos que hacían camuflarse con el entorno: losas de pizarra, canto rodado, madera de castaño, chopo y nogal que con el tiempo revistieron sus fachadas con cal, salpicando la montaña de pueblecitos blancos, con tejados planos, las chimeneas cilíndricas rematadas por un sombrero de pizarra y una piedra castigará para que el viento no la arranque.
La mayoría de estos municipios tienen su origen en la época de la dominación musulmana, el más extenso es «Laujar de Andarax» con una iglesia del siglo XVII y los restos de una Alcazaba donde el rey Boabdil vivió con su esposa Morayma después de la expulsión de GRANADA… Destaca por sus pilares, fuentes y lavaderos vigentes desde la época árabe. Durante el deshielo de Sierra Nevada corre el agua por las acequias y riega los campos de labranza.
La tradición artesana está muy arraigada en esta comarca: talleres de telares, alfarería, esparto, talabartería… Con la miel, la mermelada y el queso se han desarrollado técnicas para hacer de los productos lo más ecológicos y naturales posibles…
La vida aquí transcurre entre el silencio y la armonía de la Naturaleza y como decía su paisano el escritor Francisco Villaespesa: «La Alpujarra es el balcón en donde se asoma España para ver, como en un sueño, las bellas costas de África, que a través del mar le envían sonrisas de enamorados».
Jierro