Fue en un verano del 711, hace más de 1300 años, cuando en las orillas del río Guadalete, fue derrotado y muerto Rodrigo, el último rey visigodo, por un pequeño ejército, de árabes y bereberes, bajo el mando de un guerrero bereber o persa, tras cruzar el Estrecho que separaba África de Europa (luego llamado jab al – Tariq o GIBRALTAR).
El reino visigodo tras haber reinado casi 300 años en la Península Ibérica se había acabado, ya que el ejército bereber al mando de TARIQ BEN ZIYAD y reforzado con otros 5000 hombres fue conquistando Medina Sidonia, Morón, Carmona, Écija, Córdoba y Toledo (la que había sido capital del reino visigodo. Una simple incursión desde Gibraltar, se fue convirtiendo en una conquista sistemática de la Península Ibérica…
TARIQ, desobedeciendo a MUSA que le había ordenado regresar a ÁFRICA, y este avance había provocado las iras de MUSA, que veía como su subordinado le robaba la gloria de la conquista, por lo que se trasladó a ESPAÑA al mando de un gran ejército, con el que conquistó diversas ciudades hasta encontrarse con TARIQ en el 713. MUSA encerró a TARIQ acusándole de desobediencia, pero el califa de DAMASCO «WALID» intercedió y posteriormente se unieron ambos tomando ciudades de Aragón y Cataluña, desde donde pasaron a Valencia y llegaron hasta Denia.
A causa de las continuas rivalidades de los dos dirigentes, ambos fueron llamados a DAMASCO, donde el califa les reprendió y TARIQ, pese a que defendió sus actos con la entrega de esclavos y territorios, acabó sus días, quizás en SIRIA, habiendo perdido el favor del califa.
La conquista de las ciudades hispanogodas ofrecieron poca resistencia, firmando Pactos y Capitulaciones, y así la España y Portugal conquistada, bajo el nombre de «AL-ANDALUS», pasó a ser provincia del imperio musulmán, donde florecieron la educación, las artes y las ciencias.
Con los conquistadores llegó, entre otras cosas, una lengua de naturaleza bien distinta a las románicas: el árabe. AL-ANDALUS fue una sociedad bilingüe al menos hasta el siglo XI o XIII con sus diferentes manifestaciones escritas y orales.
Lo que se perpetuó fue el habla de los enclaves de resistencia cristiana de la zona astur y pirenaica donde nacieron los nuevos modos lingüísticos que fueron impuestos cuando los llamados moriscos fueron expulsados definitivamente de la Península en 1.609, bajo el reinado de Felipe III. Con ello acabó la presencia de comunidades de hablantes árabes en la Península Ibérica.
Jierro