El GAROÉ, más conocido como tilo, o laurel de MADEIRA, originario de la MACARONESIA y muy habitual en los bosques de laurisilva era un robusto árbol perenne, de tronco esbelto y muy ramificado, con un follaje oscuro muy denso, siendo el árbol que más cubre de sombra los suelos de la laurisilva. Con su espesa copa, era capaz de acumular la humedad, que condensaba en pequeñas gotas que iban cayendo por sus muchas hojas. Se decía que «el árbol lloraba lágrimas».
Este era el gran secreto de los supervivientes BIMBACHES. A 1000 metros del nivel del mar, el GAROÉ estaba acariciado por la lluvia horizontal provocada por los alisios de forma perpetua y los BIMBACHES excavaban aljibes en la roca bajo la que se encontraba el GAROÉ…
Siendo tan preciado por los primeros pobladores de la isla, estos intentaron ocultar su secreto a los españoles conquistadores, con la idea de que desistieran de la conquista ante la falta de agua y así se abstuvieran de acercarse al árbol que les daba vida. Sin embargo la traición de una joven de la isla, enamorada de un soldado conquistador, acabó por poner al descubierto el secreto. El árbol permaneció en pie casi dos siglos. A causa de un huracán en el siglo XVII, el GAROÉ original cayó derruido y se plantó un tilo en su lugar.
Hoy en día el árbol GAROÉ, cuyo nombre significa en aborigen «laguna» o «río» sigue siendo un símbolo importante para los isleños, formando parte del escudo de la isla, en el cual se representa como un árbol verde con una copa redonda sobre la cual se encuentra una nube que rocía agua sobre él…
Jierro
