La soledad sonora del agua fría y suave de la que hablaba SAN JUAN DE LA CRUZ, que acaricia las piedras, que nunca se para, se desliza como lágrimas en la ciudad que perdió BOABDIL cuando entregó las llaves de GRANADA a los Reyes Católicos en 1492.
BOABDIL, exiliados durante un tiempo en las vecinas y áridas tierras de Las Alpujarras, no puede mirar atrás, tan sólo, cuando estuvo a mucha distancia, en una colina que hoy se conoce como «el suspiro del moro», se dio la vuelta y contempló por última vez su palacio… El corazón de GRANADA es, sin duda, LA ALHAMBRA, que junto con el GENERALIFE y el ALBAICÍN es PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD.
El nombre de la ALHAMBRA significa «la fortaleza roja» por su resplandor rojizo que a la caída o nacimiento del sol desde el Paseo de los Tristes, en la orilla del Darro se contempla. A través de las puertas de las Granadas se accede a los jardines de la ALHAMBRA, lugar tranquilo donde se escucha el sonido del agua que baja por las acequias y arropada por la sombra de la arboleda que guarda antiguos secretos se sube hasta la Alcazaba. A más de un kilómetro de distancia se encuentra el GENERALIFE, un laberinto de jardines y antigua residencia de verano de los monarcas.
La Conquista de GRANADA por parte de los Reyes Católicos buscó afianzar el dominio del cristianismo sobre el Islam, aunque no por ello se osó destruir una obra que admiró a los monarcas vencedores. Infinidad de escritores, poetas y músicos han alabado esta ciudad que se ha convertido con el tiempo en visita obligada y fuente de inspiración para toda alma sensible…
No hay tienda o comercio de la ciudad que no ofrezca los famosos «CUENTOS DE LA ALHAMBRA» en los más diversos idiomas que escribió Washington Irving, el mejor reclamo para el turismo de esa leyenda mítica de ANDALUCÍA, él, quien tuvo el privilegio de vivir y escribir en sus galerías o en los patios y de nadar en el Patio de los Arrayanes.
El ALBAICÍN es el barrio de sabor musulmán con sus laberintos y callejuelas que aún conservan el gusto árabe por el patio y el huerto. En el ALBAICÍN las calles se estrechan y al llegar a lo alto se encuentra el SACROMONTE, donde LORCA mezcló de arabismo y nobleza, de gitanos y cuchillos de luna, su poesía, donde cada noche en pequeñas cuevas, el duende del flamenco derrama su arte…
Jierro