Los derechos laborales

La automatización de cada vez más tareas, impulsada por la crisis de la «COVID-19» puede ser la puerta de entrada a un mundo en el que los derechos de los trabajadores sean papel mojado…

La desigualdad está en su futuro desempleo y no en su trabajo actual. Millones de personas en todo el mundo han arriesgado su vida empaquetando, llenando cajas, limpiando casas y almacenes, conduciendo camiones, cosiendo juguetes o repartiendo paquetes y comida a domicilio por menos de diez euros la hora…

La fábrica sin empleados parece una promesa, pero es una advertencia, si avanzamos hacia un paro catastrófico, no es por culpa de la automatización de las fábricas…

El estancamiento global de la economía propiciado por la escasa inversión y la baja tasa de crecimiento económico han hecho subir a otras nuevas empresas. Las empresas que más han crecido en los últimos años son famosas por contratar a pocos trabajadores muy bien pagados y explotar a miles de millones de todo el mundo, generando algo parecido al empleo pero sin asumir las responsabilidades que derivan de él. También son famosas por consumir dinero público sin pagar impuestos.

El problema no es la marcha del progreso hacia un mundo que no necesita la fuerza obrera, sino el abandono de responsabilidades por parte de todas las Instituciones diseñadas para garantizar los derechos de los trabajadores.

En los últimos años, se han desarrollado un gran número de robots para desactivar explosivos, explorar espacios peligrosos o vigilar zonas de tensión. ¿No podemos hacer lo mismo con los trabajos más miserables y establecer el marco que permita mejorar la vida del trabajador?

El PATRÓN es conocido en los seis gigantes de la automatización como «Capitalismo de Plataformas», garantizando la docilidad de los trabajadores bajo la amenaza de desempleo eterno…

¿Quién piensa en sus derechos laborales cuando se imagina compitiendo con TERMINATOR o mendigando empleo teniendo que esquivar el pasado sindical?

Jierro


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