El azul de la sierra
se refleja legendario,
donde los pinos antes fuertes,
en amarillo mustio se derraman,
por los hondos barrancos,
donde el tomillo florece,
en su tiempo de gracia,
de colores morados,
salpica la montaña.
Unas doradas abejas,
laboriosas y castas,
visitan mil veces,
la flora violácea.
Sobre el romero pintado
de mariposas naranjas
de los juegos en el aire,
sus alillas descansan,
viven libres al sol,
con su traje de gala…
¡Quién sabe! Si en esa maravilla,
alguna hada sabia,
romperá el encanto del hechizo,
con su varita mágica,
para que en esta tierra llueva
y de verde quede acicalada…
Jierro