Trabajo en equipo

El trabajo en común parte de hablar y pensar en concordancia. Una pintada en un muro de Barcelona decía: «ABRAMOS VENTANAS EN LOS CIELOS CERRADOS». Cuando muchas manos se unen en aras de un sueño común, en el cual cada individuo se convierte en espejo del otro y la acción en espejo de todo el grupo. Nos sentimos alegres.

El trabajo solidario no puede estar basado en los intereses comunes, sino en las personas que superan las propias diferencias y descubren que aprender por el trabajo a ir más allá del egoísmo es realmente una tarea fácil. De cada uno de nosotros depende el futuro tanto de nuestros proyectos individuales como de los colectivos. Un «nosotros» puede lograr cosas imposibles…

Se suele hablar de una nueva consciencia, de libertades e independencias, de paz y esfuerzo en unidad de propósitos, y sin embargo, a la hora de la práctica, tenemos el hábito de pensar que nuestra alternativa, es mejor que la de los otros. Si esto ocurre nos estaremos enterrando con nuestros sueños y nuestras fuerzas, que serán entonces y de verdad una UTOPÍA.

El volumen de educación ha aumentado y continúa en aumento, del mismo modo que la contaminación, el agotamiento de los recursos y los peligros de una catástrofe ecológica. La educación que nos salvará deberá ser una educación muy diferente a la actual: una educación que nos lleve a lo profundo de las cosas y no se agote a sí misma en una batalla de incompetencia científica o técnica, en la falta de dinero para la investigación…

Toda la vida humana, puede decirse, es un diálogo entre nosotros y nuestro entorno, una sucesión de preguntas y respuestas. El mensaje que nos llega del propio UNIVERSO habla en términos de agotamiento, contaminación, derrumbe, superpoblación y también genocidio, terrorismo, drogadicción.

Es improbable que las fuerzas destructivas desatadas por el materialismo puedan ser puestas «bajo control» simplemente movilizando más recursos (económicos, educativos o de investigación). Todo indica que lo más necesario hoy es una revisión de los fines hacia los que se encamina nuestros esfuerzos.

Esto implica que, por encima de todo, necesitamos desarrollar un estilo de vida que le otorgue a las cosas materiales su lugar apropiado y legítimo, el cual es secundario. O sea la virtud del auto-control, la disciplina y la moderación que preserva el orden en lo individual y en el entorno…

Jierro


Publicado el

en

por