Alta montaña

La alta montaña constituye un mundo en sí mismo que guarda poca relación con otros tipos de paisajes. Todo en ella está en proceso de continuo cambio. Las cimas son desgastadas por la intensa erosión y caminar por sus extensas laderas, enmarcadas por crestas rocosas, sentir que el viento corre por nuestra cara y que estamos rompiendo la soledad de las cumbres, sin más compañía que el propio espíritu, es cuando nos damos cuenta que nuestros sentidos nos acercan a la realidad con una magnitud que no encontramos en las tierras bajas…

Al adentrarnos en una espesura de pinos existe una sutil serenidad que impregna todos los rincones como si los troncos elevados estableciera un contacto estrecho y real entre el hombre y la naturaleza.

Conocer estos parajes está al alcance de todos, siempre que seamos consciente de que en realidad nada puede ayudarnos y sólo contamos con nosotros mismos para salir de cualquier atolladero.

La alta montaña es un lugar muy especial que exige cierta precaución. Mientras no se posea experiencia es mejor ir siempre acompañado de gente que la conozca.

Acostumbrados al paraje mediterráneo, descubrir todo aquello que la NATURALEZA brinda alejada de los rigores invernales, donde las flores estallan en mil colores y esencias en su poco tiempo para crecer y completar su ciclo vital, es un milagro…

En las crestas barridas día y noche por el viento, las rocas invaden el espacio cobrando formas a cuál más atrevida. Se observan muralla de piedra que se levantan en vertical y se hunden en profundos precipicios.

Mucho se ha hablado sobre el secreto anhelo que mueve al excursionista a adentrarse en medio tan duro. La alta montaña no se vence, se deja vencer, ella dicta sus propias leyes y en ella el hombre se despoja de su papel de criatura omnipotente.

Cada persona siente la montaña a su manera, estableciéndose un contacto estrecho y real entre el hombre y el resto de la NATURALEZA. Para ello bueno será atender a consejos de veteranos para no pasar por situaciones demasiado apuradas.

Uno de los paisajes mejores de media y alta montaña que hay en España son los PIRINEOS ARAGONESES: Valle de Tena, Ordesa, Sierra de Guara y los valles occidentales…

Jierro


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