Y tras el otoño vendrá otro invierno,
añorando tu esquiva claridad,
que sabe conciliar fuerzas contrarias,
y me enseñó a mirar, sin yo saberlo,
en un camino envuelto en niebla,
pasando por muros artesanos,
desde la pétrea arquitectura de las cavernas,
en la callada música del silencio,
o en palabras no siempre pronunciadas:
«LIBERTAD, IGUALDAD, FRATERNIDAD»
que parecen pecado escribirlas,
y mucho menos chillarlas,
porque pasaron de moda en este tiempo…
Sin embargo, pregunto y no contestas,
¿adónde te fuiste que no te encuentro?
Sólo tengo la memoria mía,
en la noche larga envuelta en sueños.
Escucho voces desde mi ventana,
que el viento trae a mi pensamiento,
un bálsamo de amor que llega al alba,
que hablan en la distancia de un te quiero,
y el aire lleva en su retorno,
un hilo invisible lleno de besos…
Jierro