En los días claros, los 3.717 metros de altitud del TEIDE se divisan desde todas las Islas Canarias. Su variable majestuosidad con las estaciones, desde la nieve que lo cubre totalmente en invierno y los colores que lo iluminan en primavera al árido aspecto que adquiere en verano.
Uno de los tesoros de la flora del TEIDE es el tajinaste rojo, que puede alcanzar hasta tres metros de altura y el tajinaste azul, ambos con cientos de flores. El pino canario crece en la umbría del TEIDE a una altitud superior a los 2.400 metros. El emblema del parque es la «violeta del TEIDE». El pico de color más claro que culmina el volcán es el Pilón de Azúcar. Entre los reptiles destaca el lagarto tizón y el perenquén de Delande, que se asocia con la buena suerte…
La leyenda GUANCHE cuenta que un día GUAYOTA, el Maligno, salió de ECHEIDE, nombre aborigen del TEIDE, para conocer el exterior. Ante tan maravilloso paisaje decidió secuestrar a MAGEC, el dios del sol. Sin luz, los guanches comenzaron a perder sus cosechas y sus animales. Pidieron amparo al dios supremo, ACHAMAN, que entró en la montaña para liberar a MAGEC. Se entabló así una lucha feroz, tembló el suelo y salieron flechas de fuego por la cumbre. Por fin, ACHAMAN hirió al Maligno y su sangre se derramó arrasando los valles. El sol emergió de ECHEIDE, la isla volvió a resplandecer y el dios supremo puso un tapón para impedir escapar a GUAYOTA. […] Es una romántica descripción de una erupción del TEIDE en la Edad Media…
Al TEIDE se puede ascender andando, en una marcha de unas 5 horas, o en el teleférico. Arriba todo se vuelve mágico. La respiración se hace más pesada, las fumarolas parecen fantasmas y el olor a azufre inunda el aire.
En 1799, el científico alemán, ALEXANDER VON HUMBOLDT decía: «La majestad del sitio consiste en su elevación sobre el nivel del Océano, en la soledad profunda de estas regiones, en la extensión inmensa que abraza la mirada desde la cumbre de la montaña». Pero, ¡CUIDADO!, el volcán está dormido, no muerto.
ECHEIDE nos observa y , al menos hoy, GUAYOTA parece descansar tranquilo…
Jierro
