La selva amazónica ha perdido desde 1970 una superficie forestal superior al tamaño de Francia, según datos de GREENPEACE.
El pulmón del planeta llamado «AMAZONÍA», la mayor selva tropical del mundo agoniza mientras los gobiernos y la mano del hombre planean cómo enriquecerse construyendo industrias madereras que contaminan los ríos, talando grandes zonas de bosque y creando campos de cultivo.
Su único objetivo es desmantelar la selva para dedicarla a la agricultura y la ganadería, desolando por completo la belleza de este paisaje único, capaz de albergar la mayor población vegetal y animal del planeta…
Con ello se terminará también con las tribus indígenas que han permanecido allí durante siglos, viviendo de los recursos que la NATURALEZA les brinda.
El deterioro de la AMAZONÍA lleva consigo la disminución del vapor de agua que se condensa formando las nubes. Sin agua, los árboles no crecen con la misma rapidez y, por tanto, el oxígeno en la atmósfera disminuye. Si no frenamos esta situación, las consecuencias van a ser catastróficas. Ya lo estamos sufriendo con el calentamiento global…
Los veranos cada vez más calurosos, las inundaciones, los años de sequía… Con la subida de la temperatura, los casquetes polares se derriten y el nivel del Océano ascenderá, llegando incluso a sumergir ciudades próximas a la costa.
Nuestro futuro depende de su supervivencia, y la AMAZONÍA depende de nosotros y de las decisiones que tomemos hoy.
Los consumidores pueden cambiar sus patrones de consumo y negarse a comprar productos que impulsan la deforestación. Juntos, podemos cambiar el rumbo de la pérdida de la AMAZONÍA y caminar hacia la equidad social, el desarrollo económico y la responsabilidad global…
Jierro