Ni MACHADO, ni JUAN RAMÓN JIMÉNEZ, ni LORCA son poetas andaluces. Los tres son poetas universales, poetas de muchas patrias, de muchos mundos.
«ANDALUCÍA MIRA A LA CALLE». El pensamiento, la filosofía, sus dudas y certezas no está en los libros. Vive en sus gentes, En el valor de la palabra hablada.
En la calle encuentra asiento el diálogo, el ánimo y los humores de unas gentes que se expresan a través de la copla, del cante que cuenta las verdades a secas, las bondades y maltratos que depara la vida.
Los pueblos de ANDALUCÍA tienen mucho en común: El carácter rural, el color blanco de sus casas, los tradicionales balcones de hierro forjado, las macetas de geranios…
Buscaba una imagen que contuviera algo esencial que fuera la expresión serena y el latido vital del alma del pueblo y lo encontré en el crepúsculo, dado que las luces diurnas van disminuyendo y las farolas ganan terreno e inundan con oleadas amarillas la blanca cal de las fachadas… en el momento de imposibles contrastes y luces abrasadoras, en la que todo tenía un tinte idóneo, incluso el cielo vestido de tonos pasteles, sabedor de que la noche rompería en unos minutos el encanto de aquel atardecer cuando recogí con mi cámara esa profundidad de cambios… DISPARÉ…
La imagen contenía algo esencial que une a los pueblos «el lugar» esencia de la belleza que sólo se descubre al deambular sin rumbo por los campos, las playas y las sierras…una poesía que se descubre en las calles donde desde cada esquina o plaza se ve una torre, una fuente, o se oye un dicho o un palo flamenco…
Para conocer ANDALUCÍA hay que recorrerla, no se hallará la fuerza de una sociedad, pero sí el alma de una civilización que si por algo brilla y por algo permanece, no es tanto por la convivencia, sino por su particular gusto por la íntima belleza de las casas ocultas, los campos de olivos, el susurro del agua y el calor de las gentes que todavía conservan ese aire provinciano siempre agradable de saber conversar y escuchar…
Jierro
