VIAJAR es volver a los lugares en los que estuvieron nuestra memoria y nuestra imaginación. Los sitios sólo existen cuando se tocan, pero existen aún más cuando nos los vuelven a contar…
GRECIA e ITALIA poseen los suficientes señuelos históricos, humanos y paisajísticos como para contarlos… Supongamos que desde Málaga cruzamos el mar hasta Génova, también nos sirve el tren (mi medio de viaje preferido)… Nos hallamos entonces en el umbral de ITALIA ante un paisaje cautivador: Pisa, Florencia, las aldeas toscanas, Siena, Peruggia, Asís; todas enmarcadas en los verdes calles de Los Apeninos y conservando en las plazas de sus pueblos aromas de Renacimiento…
En ROMA hacemos balance de todo lo visto en la mitad norte del país, en la Toscana y la mitad sur lo cambiará todo y parecerá que estamos lejos de la civilización, casi parecerá que hemos entrado en otro mundo en Pompeya y el Vesubio, en Nápoles, con el aroma rural de «la suela de la bota»…
Desde Brindisi nos embarcamos para Patras en GRECIA y tras explorar hasta el éxtasis el Peloponeso, las polis griegas, las aldeas remotas y las montañas de Macedonia emprendemos la vuelta: LA ANTIGUA YUGOSLAVIA (Norte de Macedonia, Eslovenia, Croacia-Eslavonia, Bosnia-hezergovina, Kosovo, Serbia y Montenegro)… Dubrovnik, una de las ciudades más hermosas del mundo y su luminosa y serpenteante costa. Llegamos a Venecia y ningún recorrido hay mejor que acabar embriagados de MEDITERRÁNEO…
Cada uno planee según su imaginación y posibilidades para escapar de la rutina en unas vacaciones fuera del tiempo, verán esas maravillas multiplicadas varias veces, uno de los viajes que ofrece el mundo rural latino, que pocos son los que no han deseado alguna vez y sin embargo todavía no se han decidido a hacerlo…¿falta de tiempo? ¿ánimos quizá?…
Jierro