A lo largo de los últimos 150 años, las naciones se han ido poniendo de acuerdo sobre cómo hacer respetar un mínimo de valores humanos durante los conflictos armados.
Los militares heridos fueron los primeros receptores del auxilio internacional, que después se extendió a las numerosas víctimas civiles de las guerras modernas.
El movimiento de la CRUZ ROJA y las Convenciones de GINEBRA son fruto de la iniciativa del comerciante HENRY DUNAT, que en 1862 publicó «MIS RECUERDOS DE SOLFERINO», un libro donde documentaba los padecimientos que enfrentó al ejército austríaco contra una alianza de franceses y piamonteses. Su prioridad era que la gente tomase conciencia de las atrocidades de la guerra y a la vez exigir fundar en tiempos de paz sociedades de socorro con enfermeros y médicos que pudieran trabajar también durante los enfrentamientos sin tomar partido.
En 1863 se fundó el Comité Internacional de Socorro para Heridos Militares organizando una conferencia Internacional en GINEBRA a la que asistieron 16 países. El congreso expresó el deseo de que las naciones involucradas considerasen personas y territorios neutrales a las unidades de enfermería, los hospitales, los heridos, el grupo sanitario de los ejércitos y los ayudantes voluntarios.
En 1864 la organización se llamó CRUZ ROJA. Como emblema escogieron la cruz roja sobre fondo blanco, una inversión de colores de la bandera suiza. En los países musulmanes sustituyeron la cruz por media luna roja y más tarde un rombo o cristal rojo sobre fondo blanco que no contiene alusiones religiosas, nacionales ni culturales… defendiendo además la protección internacional de este personal para que no se convirtiese en blanco de los ataques.
Desde 1945, la Organización NACIONES UNIDAS se sumó a los esfuerzos por defender los derechos humanos en el mundo. En 1949 se define qué es la PROTECCIÓN CIVIL y cuál es su campo de aplicación a nivel internacional. La creación del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los refugiados (ACNUR) colabora estrechamente con los gobiernos y con organizaciones privadas y no gubernamentales «in situ» para ayudar de forma más eficaz a los refugiados gracias a su capacidad de acción inmediata.
De ayer a hoy, la ayuda internacional ha recorrido ya un largo camino pero DESGRACIADAMENTE para la humanidad, aún tiene un gran futuro por delante mientras el mundo siga resolviendo sus conflictos mediante las guerras y la represión…
Jierro
