Hace miles de años que desde Oriente se dice que el hombre necesita energía vital «PRANA» para sentirse valiente, optimista y dinámico. Esta energía se suele identificar con la respiración, se absorbe por todo el cuerpo, a través de la respiración pulmonar, por la piel, por el gusto, por el olfato…
Lamentablemente los grandes iones positivos de la contaminación atmosférica, el polvo, el humo, etc…, los vestidos cargados de electricidad y los zapatos, en especial los de suela de plástico o espuma, las casas, las ventanas, los aparatos acondicionadores de aire, todo ello, impiden el paso a los iones vivificadores. Hace falta conectar el cuerpo con la tierra. El hombre de la ciudad siempre da la impresión de tener las pilas descargadas…
Nuestros desgraciados pies siempre aislados del suelo por los zapatos, son felices cuando tocan tierra y más aún si es tierra húmeda o hierbas jugosas y tiernas. Los seres humanos somos seres eléctricos y actuamos como antenas, ya que somos capaces de emitir y captar energía.
El desequilibrio entre iones positivos y negativos son la causa de muchos problemas de salud por una falta de conexión con la tierra. La tierra está cargada de electrones y al caminar sobre ella descalzos son absorbidos por los pies teniendo un efecto antioxidante muy potente y eliminando radicales libres…
Numerosas investigaciones han visto que el «andar descalzo» alivia la inflamación en todo el cuerpo, la cual, es el origen de enfermedades como la diabetes, el asma, el alzhéimer, la artritis, y muchas dolencias cardíacas.
Andar descalzo tiene un efecto beneficioso sobre el estrés, mejora la calidad del sueño, reduce el dolor muscular, mejora el estado de ánimo y aumenta el nivel de energía.
Lo más adecuado es caminar descalzo por la orilla del mar, dentro del agua, por arena, hierba o tierra, pero también: ladrillos, material de cerámica. Sin embargo, el asfalto, la madera, el plástico o el vinilo, al ser aislantes no son adecuados.
Andar descalzo en casa permite estimular y trabajar aquellos músculos que se encuentran anulados o atrofiados ante el uso continuo del calzado.
Caminar descalzo es entrar en contacto con la energía de la tierra a través de nuestros pies…
Jierro
