El valor del agua

En un país con sequías, el agua adquiere un valor incalculable… Si la lluvia hablara quizás lo haría con las lenguas de las rutas jacobeas en los caminos del NORTE: el Camino de los Ingleses, el Camino Primitivo, el Camino de los Portugueses… las nubes llegan desgastadas al Mediterráneo.

EL AGUA ES VIDA, y del agua hemos dependido y dependemos para vivir. Los ríos, sus riquezas y sus misterios han alcanzado niveles míticos a lo largo de la historia.

Difícilmente podríamos contar la historia de EUROPA sin mencionar sus ríos. Ni la de sus ciudades sin el susurro del agua al fluir por sus fuentes o sus calles. ¿Cómo podríamos recordar a SEVILLA o a CÓRDOBA sin el GUADALQUIVIR, o a LONDRES sin el TÁMESIS o a PARÍS sin el SENA. Nuestras identidades están íntimamente ligadas a los cauces, su fauna y su flora…

Sin embargo encontramos una realidad más que penosa cuando se denuncian vertidos agrícolas, urbanos e industriales sin ningún tipo de depuración…

En su conjunto las aguas continentales de la PENÍNSULA pueden encontrarse entre las más maltratadas del mundo y su fauna de peces, entre las más amenazadas del mundo.

¿Por qué se extingue el esturión y cómo las águilas, que dominaron los ríos, han desaparecido sin dejar rastro? ¿Qué está pasando? Nuestros ríos, lagos, canales y embalses no sólo aseguran el abastecimiento de ciudades y campos, sino también la supervivencia de innumerables plantas y animales.

Ninguna norma defiende a los ríos que contienen especies únicas. De poco sirve declarar una especie protegida si los hábitats necesarios para desarrollar todos los estadios biológicos no corren la misma suerte…

El tiempo nos ha enseñado que la legislación no paraliza las acciones humanas. Contaminaciones brutales como las de AZNALCÓLLAR han hecho empobrecer a DOÑANA, en ANDALUCÍA o recordar los efectos del PRESTIGE sobre la costa de GALICIA…

La situación es crítica, y de seguir así, se extinguirán los pocos recursos que nos quedan y las escasas especies que han sobrevivido. Y con ellos se acabarán los mitos y leyendas… Sólo podemos tomar conciencia para que los nietos de nuestros nietos puedan seguir nadando en los ríos donde ya lo hicieron romanos, visigodos, árabes, franceses, monárquicos y republicanos. Porque puedan seguir disfrutando de las escenas migratorias de los salmones que vieron los celtas y porque se mantenga esta PENÍNSULA a algo parecido a lo que fue.

Depende, sólo y exclusivamente de nosotros…

Jierro


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