Con una historia íntimamente ligada a la explotación del carbón, PEÑARROYA – PUEBLO NUEVO (CÓRDOBA), vivió su momento de mayor esplendor entre los años 20 y 60 debido al auge de la minería e industria.
En los pueblos se puede apreciar la identidad francesa, que llegó a finales del siglo XIX de la Sociedad Minera y Metalúrgica de PEÑARROYA. Las calles del pueblo primitivo, un pueblo rural de calles inclinadas y campesinas, mientras un trazado más cuadriculado y racionalista, ocupando un amplio llano en PUEBLO NUEVO.
En 1970 se clausuraron las instalaciones de PEÑARROYA-PUEBLO NUEVO, que quedaron abandonadas y la mayoría de los mineros se vieron obligados a emigrar. Pasó de ser pueblo de acogida de emigrantes a tener que irse la mayor parte de su población a BÉLGICA por la caída de la actividad minera…
En VILVOORDE (BÉLGICA) se mantiene vivo el espíritu y los vínculos de los mineros andaluces emigrados. 2 millones de españoles abandonaron su país entre 1950 y 1970, en busca de un futuro mejor. En la actualidad, más de 2000 viven en VILVOORDE, ya es la tercera generación desde que sus abuelos llegaron a trabajar a las minas belgas.
A muchas personas les costó adaptarse a la nueva cultura, las nuevas tradiciones y sobretodo al nuevo idioma. Piensan por lo menos una vez al día sobre su pasado en su nuevo país. Lo primero que extrañan es las comidas típicas de familia, la cultura y las costumbres que han dejado…
Se viene a otro país para buscar una vida mejor, ese es el deseo común y la conexión día a día con otras familias del mismo origen que comparten la misma experiencia y que ayudan a mantener las raíces y tradiciones y actuar con una mente abierta…
Ha sido una lucha constante aprender el idioma nuevo, el sistema educativo y de la sociedad en general, simplemente con el tiempo se pudo continuar la vida con tantos problemas y tantas dudas, pero se pudieron resolver con una actitud positiva…
Hemos aprendido y seguimos aprendiendo de las nuevas culturas, mientras el recuerdo de nuestra tierra, las risas y las memorias llenan nuestros corazones a larga distancia. No se puede vivir en una nostalgia y en una tristeza, hay que aprovechar las reuniones para celebrar nuestras costumbres andaluzas, hay que aprovechar de las dos culturas, viajar y fomentar todas las enseñanzas de nuestra tierra aquí, convivir con la familia que dejamos allí… para que no se pierdan nuestras raíces…
Jierro