El flamenco universal

Que EL FLAMENCO es universal es hoy una realidad que salta a la vista, y que no ayuda precisamente a la conservación de sus raíces. La existencia de millares de personas que se dedican a este arte, a su enseñanza, aprendizaje y ejercicio, en lugares distantes. Artistas de los que nunca hemos oído hablar, y que viven profesionalmente del flamenco en muy diversos países… Conocida es la desmesura del fenómeno japonés, de donde salen cada año promociones de bailaoras y bailaores de ojos rasgados o de los cursos y talleres que se celebran en Sevilla o Jerez de la Frontera, donde el alumnado es mayormente foráneo y en primer puesto están los norteamericanos. Seguramente no todo es positivo. La globalización imperante pone a todos a la misma altura pero rebajando los niveles…

Cuando se llega a unos términos abusivos, el riesgo de que las señales de identidad se difuminen es evidente. El FLAMENCO del futuro, en cualquier caso, cante o baile, deberá convivir con toda suerte de músicas. Decía ANTONIO MAIRENA que «el cante está hecho», se puede engrandecer y dulcificar. Pero también decía: «Yo soy el primer revolucionario que existe dentro del mundo flamenco, aunque esta revolución hay que hacerla sobre una base real y auténtica». En esta base de pensamiento están los flamencos afines a una concepción clásica y tradicional de lo «JONDO», al margen de que sean viejos o jóvenes. Por otro lado los rebeldes, los inconformistas, los heterodoxos ven las cosas de distinta manera….

¿Quién dijo que para acompañar el cante o el baile sólo sirve la guitarra? De hecho, son muchos y muy diversos los instrumentos que hoy vemos en escenarios flamencos. El problema no está en quién toca FLAMENCO ni con qué lo toca, sino en cómo lo hace. Ambas formas de entender el FLAMENCO deberán convivir en el futuro como en un tiempo la música de BACH hubo de convivir con la de un revolucionario STRAVINSKY.

La estampa del cantaor junto al tocaor, solos en un escenario es cada vez más excepcional. Con el tiempo llegaremos, quizás, a plantearnos: ¿Pero ésto es JONDO?. Para mí, lo «JONDO» de verdad es ver bailar en el cine a CARMEN AMAYA o escuchar cantar a BENITO MORENO en la PEÑA FLAMENCA DE ÁLORA…

Jierro


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