El viento ábrego trajo lluvias

El viento ábrego trajo lluvias,
lavamos nuestro rostro en su llegada,
oímos su música que murmura,
mientras duermen los frutos en sus vainas.

Apaga la sed de la Tierra,
secanos, umbrías, solanas…
remueve las estancadas aguas,
en el cauce del arroyo que acuna,
borda el verdor de los valles,
la eterna belleza que cubre la luna.

Muda la luna, recorre callada,
cuando reina la calma en su andadura,
si el cielo estalla en tormentas,
entonces anhela el sosiego y se oculta,
entre sombras de nubes negras,
hunde sus misteriosos rayos de púrpura.

Enmedio de octubre, en los árboles desnudos,
tiemblan las descoloridas hojas,
posadas en un cable tendido,
una tras otra, enfilan las tórtolas,
emprenden un raudo vuelo,
y sobre el Valle del Sol perpetuo,
contemplan su colorida alfombra…

Jierro


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