Sorpresas que trae el tiempo,
la noche de tormenta se lanza,
luciendo aparato eléctrico.
Asombrada, en vano, esperé la calma,
en vela aterido mi sueño,
la Cruz de Sal a Santa Bárbara,
recordaban los abuelos.
Torbellinos se tropiezan,
van y vienen en el cielo,
rápidos porque son centellas,
salvajes como un hormiguero.
La lengua de fuego muestra,
el lenguaje del infierno,
abruma y se precipita,
en lo más lejano y negro.
Vigilia en la madrugada,
no paran de sonar los truenos,
extraño final de octubre,
otoño camino de invierno,
hará renacer la tierra,
verdearán los campos yermos.
Jierro