Memorias de África

Memorias de África

«Yo tenía una granja en ÁFRICA, al pie de las colinas de NGONG»…

La película muy conocida «MEMORIAS DE ÁFRICA», basada en hechos reales de la vida de la baronesa y escritora KAREN BLIXEN, es la memoria de la búsqueda de uno mismo, que dejó reflejada en su novela con el seudónimo de ISAK DINESEN (1937). El libro es una viva fotografía de la vida colonial en ÁFRICA durante el periodo final del IMPERIO BRITÁNICO.

«De África siempre proviene algo nuevo».

En las primeras décadas del siglo XX, muchos de los colonos europeos en KENIA, consideraban su hogar colonial como un paraíso. Los asentamientos estaban diseminados; la vida se regía por los ritmos somnolientos de las estaciones anuales secas y de lluvias…

Unos miles de colonos, casi todos ingleses, con elevados niveles de educación de la aristocracia terrateniente, dominaban grandes plantaciones de café con animales salvajes en libertad. Transcurrido un tiempo la popularidad de los safaris de caza habían afectado a las grandes manadas.

Después de su vida independiente en la Sabana, la baronesa BLIXEN, al regresar a Europa después de su aislamiento voluntario y sobre su vida en contacto con la NATURALEZA, lamenta con melancolía este irrecuperable mundo perdido, escribe sus memorias en la que reviven emociones, esperanzas, anhelos, peligros, la flora, fauna, danzas y filosofía de las tribus KIKUYUS y MASÁIS que convivieron en su granja.

En 1960 en el protectorado de KENIA, el desarrollo agrícola agresivo había invadido las extensiones habitadas por los animales salvajes… En 1951, se fundaría el «PARQUE NACIONAL DE SERENGETI» que supuso un alivio para los animales, pero no así para el pueblo MASÁI que también habitaba esta sabana…

Con el establecimiento del espacio protegido, este pueblo de pastores nómadas vio de repente muy restringida su ancestral modo de vida. En 1959, las autoridades locales excluyeron «NGORONGORO» de la protección del Parque Nacional y pidieron a los MASÁIS que dejaran sus tierras en SERENGETI y se instalaran más al SUR. La región cubre desde los altiplanos hasta las sabanas, donde la fauna salvaje convive con la etnia MASÁI que habita y pastorea en el Área de Conservación.

A pesar de que siempre se les ha visto como un pueblo autosuficiente que vive en la Naturaleza y que mantiene intactas sus costumbres, hoy muchos jóvenes MASÁIS viven del turismo, muchos sin abandonar la tradicional «SHUKA», esas telas que se anudan sobre los hombros o alrededor de la cintura y que suele ser de cuadros por la influencia de los misioneros escoceses…

Jierro


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