Durante el siglo XV, por orden del príncipe portugués ENRIQUE EL NAVEGANTE, en la histórica ciudad de LAGOS (PORTUGAL), se fundó el MERCADO DE ESCRAVOS. Se encuentra este lugar en una casa porticada de origen romano, ocupada hoy por una galería de arte, que atestigua un oscuro capítulo de la historia de la humanidad, «EL MERCADO DE ESCRAVOS» (1444), testimonio del sufrimiento humano y centro educativo dedicado a concienciar sobre la esclavitud. Bajo su techo se comerció con muchos cautivos africanos y llegó a ser el único mercado que funcionó en EUROPA con las riquezas extraídas al continente negro de oro, marfil y seres humanos.
El comercio de esclavos, principalmente árabes o de raza negra, fue una de las fuentes de riqueza más lucrativas durante el Imperio colonial y también practicado por otras potencias europeas. Flamencos, ingleses, franceses competían activamente en este tráfico inhumano, capturando a millones de personas que, tras ser puestas a la venta, nutrían de mano de obra las empresas de las colonias hasta finales del siglo XIX.
LAGOS, desempeñó un papel fundamental debido a su situación estratégica a lo largo de las principales rutas marítimas. Se convirtió en uno de los principales puntos de carga y descarga de esclavos capturados o comprados en ÁFRICA…
En la actualidad, el edificio es un museo que profundiza en la historia de la esclavitud, su fachada encalada salpicada de ventanas arqueadas, recuerdan aquellos tiempos en que la gente miraba a través de ellas con la esperanza de encontrar la libertad… Una escultura en el exterior del Museo, llamada «Homenaje al esclavo desconocido», sin rostro, simboliza a todos aquellos que sufrieron la esclavitud.
Aprendiendo de nuestros errores podemos y debemos esforzarnos por crear sociedades libres de prejuicios y discriminación, convirtiendo lugares como el MERCADO DE ESCRAVOS, no sólo en lugares de recuerdos, sino también en símbolos de esperanza para generaciones futuras.
Bajo las aguas del puerto de LAGOS, cuentan que hay numerosos restos de barcos que transportaban a los cautivos y que sus lamentos se pueden escuchar algunas noches, cuando el silencio se adueña de la ciudad…
Jierro
