Parece que un gigantesco conflicto se prepara y amenaza la vida de más de ocho mil millones de seres humanos con los que cuenta el planeta sin contar con la fauna y la flora.
El desencadenamiento de este desastre está entre las manos de menos de 200 personas, las más poderosas del mundo… ¿Qué podemos hacer? No podemos contar con que los Jefes de Estado decidan tirar todas las armas a la basura… ¡NO TODOS SON GANDHI!.
Si los Jefes de Estado no se deciden a dar marcha atrás, hace falta que sean los pueblos del mundo entero los que les empujen a hacerlo. La única obsesión de un Jefe de Estado es la de seguir siéndolo. Ahora bien, si comprenden que los pueblos no les siguen, tendrán cuidado…
EISENHOWER dijo que él estaba convencido de que llegaría el día en que los pueblos se rebelarían contra las armas con tal potencia que ningún hombre, ningún país, ningún Jefe de Estado podrá resistir a esta fuerza.
Hay una idea que nos une a todos y es que ninguno de nosotros quiere morir de muerte violenta en una guerra atómica. «Armar al mundo entre los dientes o desarmarlo totalmente, está entre las manos de menos de 200 personas». Jamás con anterioridad la humanidad ha conocido un peligro tan grande. El mundo entero será alcanzado, sea directa o indirectamente a través de los sistemas económicos, sociales y ecológicos. No podemos huir diciendo que no es nuestro problema…
Estamos suficientemente informados, por la prensa y otros medios de la probabilidad de esta guerra. Si se produjera «la guerra atómica», sería absolutamente catastrófico; TANTO, que sobrepasa nuestra imaginación.
Estamos viviendo los años más graves de la humanidad; en el momento en el que las conferencias sobre desarme llegan a un punto muerto y progresa el contagio de los focos de guerra.
Solamente en el momento en que los Jefes de Estado comprendan que el pueblo ya no acepta dirigentes que les conducen hacia la guerra, y que las PERSONAS no desean armar más al mundo hasta convertirlo en un polvorín, sólo entonces será posible el desarme.
La bomba atómica fue un sueño de los científicos antes de ser realidad. Nosotros tenemos el nuestro «EL SUEÑO DE LA PAZ», pero hemos de despertar para evitar que se convierta en pesadilla…
Jierro