Musicoterapia

El pensamiento se puede expresar en palabras, a través del sonido, y donde no llegan éstas, llega la música, otra forma de sonido. La música tiene un singular emblema: «El sonido más bello después del silencio».

En este siglo los humanos hemos aprendido el «almacenaje», el poder conservar las imágenes a gran escala, también hemos sabido «almacenar» el sonido en discos y cintas para registrar en grabaciones y poder reproducir voces o músicas…

Quizás, nuestro amor por las ballenas naciera cuando pudimos escuchar un disco que contenía «el canto de una ballena solitaria» que un investigador americano pudo recoger a través de un hábil sistema de micrófonos submarinos en aguas del Caribe.

«LA MÚSICA AMANSA LAS FIERAS». La música puede ayudar al cuerpo a una curación incluso en enfermedades mentales, pues provoca un gran impacto emocional en las personas. No hay que olvidar que los vínculos entre la música y el hombre se establecieron en las primeras épocas de la humanidad y, es por excelencia, el lenguaje de la afectividad, de aquello que no puede ser expresado en palabras.

El uso de la música con fines terapéuticos no es un invento reciente. Ya los griegos pusieron de manifiesto las relaciones que existen entre los movimientos musicales y los factores físicos y psíquicos del hombre.

Unas coplas del Infante don JUAN MANUEL en la EDAD MEDIA decía: «Quien la enfermedad quiere sanar, con medicina contraria la ha de curar». BEETHOVEN afirmaba que «es la mejor mediadora entre la parte espiritual y sensorial del hombre»…

El hombre actual atraviesa un estado de desorientación, por lo que necesita, cada día más, un método que reconcilie su cuerpo y su espíritu. La música y sus componentes básicos, el ritmo y la melodía, hace que el estado de ánimo de las personas varíen favorablemente.

El feto, a partir del quinto mes de gestación, reacciona ante los estímulos musicales y algunos meses después del nacimiento, dan señales de alegría y reconocimiento ante las composiciones oídas por las madres a lo largo del embarazo.

La costumbre, propia de todos los tiempos y culturas, de arrullar y tranquilizar al recién nacido mediante canciones de cuna, causa un verdadero impacto afectivo en el niño, al oír música melódica y suave en la voz de su madre.

Para mí, desde la música clásica, pasando por el Jazz, Blues y todo tipo de músicas, escuchar a diario el CANTE y el TOQUE FLAMENCO, es una especie de diálogo sin palabras conmigo misma…

Jierro


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