MÉRIDA, la capital extremeña, es uno de esos lugares donde el pasado nos desborda, tiene una sola personalidad «la romana» que oprime a las otras. EMERITA AUGUSTA fundada por Publio Carisio en el año 25 a. C., como premio a los soldados veteranos supervivientes de las durísimas guerras cántabras.
Se trazaron los límites urbanos mediante un arado tirado a la derecha por un toro y por una vaca a la izquierda. Luego se procedió al reparto de tierras. Planos de los lotes de terreno fueron dibujados en tablillas de bronce en doble capa, una para enviar a Roma y otra para los archivos de la ciudad. Allá donde miremos, pervive la presencia del mundo Romano: puentes y acueductos, circos, teatros, anfiteatros, termas y templos…
Ya a la entrada de la ciudad nos encontramos con el airoso acueducto de Los Milagros, que transportaba agua desde el embalse de «Proserpina». Entre los sillares y piedras las cigüeñas han elegido como hogar los restos de la doble arquería. No muy lejos, el Circo MÁXIMO, en cuya arena se desarrollaba el deporte favorito de la época.
El legado romano de MÉRIDA nos grita, las luces y sombras de una sociedad capaz de los peores extremos: la belleza y la crueldad. Todo lo bueno del arte, junto a todo lo negro de la muerte, se recupera cada verano en los festivales de «teatro clásico», en los mejores logros de la literatura de siempre… Aún hoy cuando el anfiteatro es sólo una hermosa ruina, resulta difícil no sentir el sufrimiento de las víctimas.
Los quehaceres cotidianos de aquella gente, sus diversiones y actividades públicas, sus creencias, su forma de morir, todo está explicado en el MUSEO NACIONAL de ARTE ROMANO. Es como si las piedras cobraran vida.
Es ésta una MÉRIDA intemporal, extremeña hasta la médula, que ha atravesado siglos de letargo pero que mira hacia adelante, que mezcla edificios antiguos como LA ALCAZABA ÁRABE, EL PUENTE ROMANO sobre el río Guadiana con el moderno PUENTE de LUSITANIA, la Estación de Autobuses o el edificio de la Junta de Extremadura…
Una ciudad que quiere poner de acuerdo el pasado y el presente. Mucha agua ha corrido desde entonces bajo el PUENTE ROMANO del GUADIANA…
Jierro