Zapatillas mojadas

Mis zapatillas mojadas,
en el escalón de mi casa,
el regalo más preciado,
que en enero, yo esperaba.

Fue una noche de lluvia,
lluvia calaera y mansa,
cayendo en forma de nieve,
allá en las sierras altas.

Gracias a los REYES MAGOS,
que bien leyeron mi carta,
y en este tiempo de invierno,
entendieron que en la Tierra,
no existe vida sin agua.

Una corona de nubes,
gobierna hogaño la Pascua,
manos abiertas, extendidas,
como si tuviesen alas,
salpican gotas de lluvia,
de sueños y de esperanza…

Jierro


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